Bloodstained se retrasa a 2019, ¿quién vigila los tiempos de entrega en Kickstarter?

Bloodstained: Ritual of the Night, el proyecto del creador japonés Koji Igarashi que se inspira en Castlevania, ha sido retrasado nuevamente ahora hasta 2019.

En la página de Kickstarter del proyecto se explica que las razones para esto no son más que “en el mejor de los intereses del juego”. Se sabe que un juego retrasado pero bien hecho es mejor que uno apresurado pero no bien pulido y en ese aspecto, este cambio de fecha para Bloodstained no es del todo terrible.

Pero por otra parte, este es un nuevo ejemplo de que los juegos financiados vía Kickstarter históricamente tienen problemas para cumplir sus estimaciones iniciales. Bloodstained se presentó en 2015 por primera vez y su estreno inicial iba a darse en 2017. Nada de eso ocurrió y el juego se corrió hasta 2018. Ahora, vamos a 2019. ¿Qué pasa ahí?

Los Kickstarter y crowdfunding en general tienen la “ventaja” de que sus principales inversores son también la principal fanaticada. Cuando la gente apoya un proyecto en Kickstarter lo hace porque quiere jugar ese tipo de juego en particular, como es el caso de Bloodstained o del infame Mighty No. 9. A diferencia de lo que pasa cuando se firma un contrato con un publisher tradicional, un retraso de un juego de Kickstarter implica simplemente “avisarle a los fans” pero no “negociar una autorización”, que muchas veces puede traer consecuencias nefastas para un estudio independiente.

Hay casos documentados de estudios que han tenido problemas con sus financistas cuando estas son grandes corporaciones y uno de ellos es el de Obsidian Entertainment, los creadores -entre otras cosas- de Fallout New Vegas, Pillars of Eternity y un cancelado RPG que estaba siendo financiado por Microsoft y que casi llevó a la ruina al estudio.

En cambio, equipos como el de IGA o Double Fine con Broken Age (el primer proyecto grande de Kickstarter en videojuegos), al menos de manera pública, solo necesitan avisar que hay un retraso, ofrecer disculpas públicas y no mucho más. Y en general, la recepción de estos retrasos no es demasiado negativa en general porque a la larga, se trata de cambios para mejor: más tiempo de trabajo en el juego, mayor pulido y un producto más completo en general.

Pero tampoco se puede hacer la vista gorda con los problemas que tienen los equipos independientes para gestionar y estimar los tiempos de desarrollo de sus proyectos. En Kickstarter se puede traducir en retrasos inesperados, mientras que en un sistema más tradicional se traduce en horas de trabajo extra que a veces incluyen jornadas de más de 12 horas, todos los días de la semana, hasta cumplir con la fecha estimada.

Y el problema es transversal tanto a estudios de desarrollo pequeños como también a los más grandes.

Como sea, si me preguntan a mi, los proyectos de Kickstarter debiesen tener algún tipo de control mayor respecto a las promesas iniciales no solo en cuanto al tipo y cantidad de contenido, sino también a los tiempos de entrega. Es lo mínimo, creo yo.

Bloodstained además se canceló para PS Vita, pero a estas alturas aquella medida no extraña a nadie. Me imagino.

Acerca de Raúl Estrada

Escribí sobre videojuegos y tecnología por muchos años, no pretendo parar ahora.

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