¿Por qué se separan realmente Destiny y Bungie de Activision?

El anuncio de la reciente separación entre Bungie y Activision en general ha sido “celebrada” por gran parte de la comunidad debido a la mala reputación que tiene Activision entre la masa un poco más enterada de lo que pasa entre ejecutivos y decisiones financieras.

Sin embargo, y sin tomar parte en este lio, creo que la “salida” de Bungie de Activision es beneficiosa para ambos, pero principalmente para Activision.

Sabido es que el modelo de negocio que más disfruta Activision es el de las entregas anuales. He ahí el motivo de por qué la empresa no va mucho más lejos de Call of Duty, que año a año factura montones de plata. Por esto es que de un tiempo a esta parte Activision dejó de lado prácticamente todo lo que no sea Call of Duty. Se acabó Guitar Hero, se acabó Skylanders. Sekiro va a ser un bicho muy raro.

Destiny 2: Forsaken

Desde 2014 en adelante, el negocio de Activision se basa en vender Call of Duty (su marca propia) y vender Destiny.

Con Call of Duty van a la segura, más allá de que algunos juegos se vendan mejor que otros. Pero con Destiny la relación fue siempre complicada, primero porque la marca nunca fue de ellos sino de Bungie. Y segundo, porque Bungie, desde que salió de Microsoft y se hizo independiente, ha tenido diversos conflictos relacionados a Destiny y a otras cosas.

Sobre Destiny, documentado está que la primera entrega fue reiniciada casi por completo un año antes de salir a la venta. En septiembre de 2013, se eliminó prácticamente toda la historia que se había escrito y se armó una nueva, quitando un montón de cosas aún cuando la evidencia quedó y parte de los fans se dieron cuenta de eso.

Pero más importante aún es el hecho de que el contrato original entre Activision y Bungie indicaba que el juego tendría un modelo anual, con entregas “principales” saliendo en 2013, 2015, 2017 y 2019, además expansiones a lanzarse en 2014, 2016, 2018 y 2020.

Siendo 2019, es evidente que nada de eso sucedió. El original Destiny tuvo expansiones varias, pero nunca una gigantesca como iba a ser el plan original. Destiny 2 se lanzó en 2017 y se ha complementado con microtransacciones y expansiones de contenido, pero probablemente no de la forma que Activision esperaba.

(Entre medio, de Bungie salieron empleados de alto perfil como Joe Staten, escritor del Destiny original cuyo trabajo fue eliminado en el reinicio de 2013 y Marty O’Donnell, compositor de la banda sonora de Destiny y también de Halo, que fue despedido).

Si me preguntan a mi, lo que me hace más sentido que aquello de “¡Bungie está libre de Activision por fin!” es justamente lo contrario: Activision se está sacando de encima el “problema” llamado Destiny, por el que invirtieron mucho dinero firmando un contrato que nunca se cumplió. Bungie diseñó Destiny bajo el modelo de “juego como servicio”; un producto base que se va alimentando de entregas de contenido periódicas. Pero a Activision, por ahora, parece que le interesa seguir el modelo de entregas completas anuales.

Lo que pase con Bungie y con Destiny de ahora en adelante es difícil de anticipar porque sin el colchón que significa una compañía como Activision todo se hace más complejo. ¿Se eliminarán los micropagos de Destiny 2 o seguirán como sinada? De partida, yo esperaría que un futuro Destiny 3 tenga una escala reducida respecto a los anteriores. Además, Bungie recibió hace poco una inversión de la empresa china Netease para desarrollar un juego nuevo y parte del equipo seguro ya trabaja en eso.

El tiempo dirá si Activision fue la verdadera causa de los problemas de Destiny, pero con los antecedentes sobre la mesa, yo me inclino a pensar que quizás la situación fue todo lo contrario.

Acerca de Raúl Estrada

Escribí sobre videojuegos y tecnología por muchos años, no pretendo parar ahora.

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