El brillante presente (y futuro) de los juegos inspirados en Dark Souls

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Ayer, Bandai Namco anunció que el 19 de octubre saldrá una colección llamada Dark Souls Trilogy y que como bien dice su nombre, incluirá los tres juegos de la franquicia en un solo paquete. El primero remasterizado, el segundo en la versión de actual generación (Scholar of the First Sin) y el tercero en modo The Fires Fades Edition, que incluye varias piezas de DLC.

Ese mismo día también llega Dark Souls Remastered a Nintendo Switch, que estaba en “deuda” desde hace algunos meses. ¿No será mucho Dark Souls en tan poco tiempo, tomando en cuenta que esa remasterización se lanzó en mayo pasado?

No, lo cierto es que Bandai Namco lo que está haciendo es simplemente aprovechar que los juegos tipo Dark Souls (o soulslike, término que también se ha acuñado y que me gusta usar) están en su momento más álgido. La popularidad del original dio pie a dos secuelas pero también dio pie a que otros desarrolladores tomaran la receta y la replicaran a su antojo.

Esto ha tenido resultados variados, pero en general más que aceptables en cuanto a la calidad de los títulos que han ido saliendo. Los primeros en abrir los ojos y ver la oportunidad de negocio fueron los creadores de Lord of the Fallen, que no es más que un clon de Dark Souls incluso en la parte estética. Lords of the Fallen es un “yo también puedo” del estudio Deck 13, que tal vez no está a la altura del original pero que no es terrible ni nada parecido.

A medida que llegaban las secuelas de Dark Souls, llegaron también otros juegos inspirados en esa combinación de mecánicas tan especial. Nioh es la versión samurai de un soulslike, creada por los desarrolladores de Ninja Gaiden. Bloodborne es… bueno, entra en la lista también porque pese a ser del mismo Hidetaka Miyazaki, es un twist de la fórmula original. Y Deck 13, no contentos con Lords of the Fallen, llegaron con una versión futurista y robótica de la misma receta: The Surge.

En el mundo independiente también hay juegos del mismo tipo que merecen ser destacados. Hace unos días se estrenó Death’s Gambit, cuya estética pixel art recuerda a los juegos de 8 y 16 bit y si está en esta lista es porque es un soulslike. Más atrás, Salt and Sanctuary tomó prácticamente todos los elementos que identifican a Dark Souls como tal, lo llevó a una perspectiva 2D y el resultado fue notable. Y el alabado Hyper Light Drifter aplica la mayoría de lo anterior (y otras cosas más), en una perspectiva top down (“visto desde arriba”).

Para los fans de este tipo de juegos, el futuro además parece brillante. Se han anunciado secuelas de Nioh, de Lords of the Fallen y de The Surge. Y por encima de todos ellos, Sekiro: Shadow Die Twice, una mezcla entre Tenchu, Nioh y Dark Souls.

¿Qué tienen los soulslike que los hacen tan queridos? ¿Por qué, existiendo un montón de juegos de este tipo, no se habla de sobreexplotación como pasa con otros pseudo géneros?

Quizás los soulslike tienen algo especial que los convierte en títulos menos desechables que el juego de moda promedio, llámese un battle royale o un multijugador competitivo. En mi opinión, los soulslike están construidos de manera que una vez que el juego hace click, es fácil quedarse pegado; ya sea porque siempre uno quiere grindear un poquito más, o porque el universo del juego está tan bien construido que siempre hay algo más para ver.

Estos juegos tal vez no tengan una fanaticada tan masiva como la de otros géneros, pero la que tienen es absolutamente fiel. Por lo mismo, ríos de tinta han corrido teorizando sobre lo que Dark Souls significó para el medio en cuanto al diseño de estos títulos, generando una especie de “revolución” alrededor de un tipo de juego que el mundo parecía haber dejado atrás.

Probablemente jamás exista otro juego de la serie que dio pie a todo esto (sea Dark Souls o Demon’s Souls), pero mirando lo que hay ya en vitrina y lo que se viene para el futuro, no creo que eso sea un problema. El soulslike, como formato, está viviendo un momento brillante, que nadie jamás se habría imaginado y menos Sony, que en 2009 no quiso traer Demon’s Souls a occidente porque pensaron que fuera de Japón el juego no le iba a gustar a nadie.

Ni siquiera los clones menos inspirados de Dark Souls han resultado ser malos juegos. Eso lo dice prácticamente todo.

Acerca de Raúl Estrada

Escribí sobre videojuegos y tecnología por muchos años, no pretendo parar ahora.

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