Fake News: La profecía de Metal Gear Solid 2

Hideo Kojima - Metal Gear Solid 2

Este artículo contiene spoilers de Metal Gear Solid 2.

Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty es uno de los juegos más recordados de la generación de videojuegos que inició este mileno. Ese incontestable monstruo llamado MGS, creado por Hideo Kojima en 1998, tenía a todo el mundo esperando por más. Lo que llegó, sin embargo, trajo un legado y secuelas tan impredecibles como únicas.

El guion, escrito por el mismo Kojima y Tomokazu Fukushima entre 1999 y 2000, hoy tiene tintes de profecía. No digo que fueron los visionarios ni los creadores del concepto de las fake news, pero el juego tiene un hilo transversal que tiene impresionantes parecidos al escenario mundial que vemos hoy.

Decir que la historia es inverosímil es quedarse corto, pero la maestría narrativa de Kojima y compañía nos hace cómplices, creyentes o -por lo menos- de testigos no objetantes de un guión enrevesado. Cuenta con momentos gratuitos, algunos inexplicables, varios muy hollywoodenses y otros particularmente profundos que se aproximan peligrosamente a una precisión nostradamesca.

Raiden: el paciente cero

Cerca del final del juego (en una escena que pueden ver en en video de arriba), Raiden se enfrenta a la verdad: durante toda su travesía había sido parte de un experimento, de una situación condicionada para parecerse lo más posible al incidente de Shadow Moses. Sabemos entonces que siempre estuvo hablando con una inteligencia artificial que se hizo pasar por el Coronel Campbell, que existe un gobierno en las sombras (Los Patriotas) que busca forjar y “proteger” el futuro de la humanidad a través del control de la información, del escribir selectivamente la historia.

Le muestra a Raiden que ya logramos digitalizar prácticamente todo, menos nuestra propia humanidad, nuestros recuerdos, nuestra historia. Finalmente llega al punto: conservamos tanta basura informativa, que la información está desbordada, que hay tanta basura que la verdad y los hechos están sepultados en pilas de trivialidades. Si todo es importante, si todo es conservado, todo es relativo, cuesta hablar de “la verdad” y más difícil aún es ver las prioridades… tanto así que afectará la evolución de la humanidad y su propia historia. “No se trata de controlar el contenido, sino de controlar el contexto”, señala.

Da ejemplos claros de inconsecuencia, tanto de gobiernos como de nosotros mismos día a día, cuestionando nuestro uso de la libertad: proteger y promover “verdades” no comprobables (y convenientes para X ideologías) que ganan espacio y difusión, y que pueden hacerlo gracias a que “hay que evitar el conflicto”. La negación de la verdad real, científica, es sólo una manera de poder lidiar mejor con los hechos y poder seguir adelante.

“Las verdades cardinales jamás chocan ni se mezclan. Nadie queda invalidado, pero nadie tiene la razón”. Con ello, la verdad deja de ser el punto de partida, la verdad se vuelve difusa, manejable, relativa, conveniente a piacere.

La era de Los Patriotas

“¿Quién sino nosotros (Los Patriotas) podría surcar su mar de (información basura), recuperar verdades valiosas e interpretar su significado para conservarla para futuras generaciones?”, dice el falso Campbell.

¿Suena conocido? ¿Se lee familiar? Vemos a políticos, mintiendo a manos llenas, controlando la información, leyendo a conveniencia las cifras, instalando y convenciendo sobre sus pseudo-verdades, ganando adeptos y alimentando una sensación o perspectiva como una realidad válida e irrefutable. Hoy poco importa la evidencia. Menos los hechos. La realidad importa menos que las creencias, las impresiones. Esto gracias a una espectacular ingeniería social para usar la información y lograr los intereses de estos “iluminados”, estos “elegidos divinos”, sólo ellos pueden controlar nuestros destinos… cuando en el fondo es un ejercicio de egoísmo puro.

Vemos a anti-vacunas, a terra-planistas, a negacionistas del cambio climático y a predictores de terremotos en programas de TV, siendo tan (o más) validados que un científico lleno de experiencia y datos. El “especialista alternativo” tiene tres páginas web y un par de “dudas razonables” como su “sólido” argumento… pero es más entretenido lo que él plantea, así que “le daré de mi tiempo y mi atención”.  Repito, este escenario actual fue parte de un análisis en un videojuego, un momento que puede ser a ratos profundo, a ratos pretencioso, pero escrito hace casi 20 años.

Hideo es el puto amo. Además definió con el video de MGS2 de E3 2000 cómo serían los tráilers de videojuegos e incluso el cine. Veo a ese tráiler como el paciente cero que fue la semilla del cómo promocionar tu juego o tu película. A pesar de sus ripios, Kojima logró que olvidásemos la traición más grande de un juego: hacer que Solid Snake no fuese el protagonista, esto, sin avisarle a nadie. Metal Gear Solid 2 es tan impresionante que nos convenció que debíamos hacer vista gorda de sus agujeros argumentales, sus momentos de telenovela y del abuso de narrativa cinemática.

Quien controla la información, escribe la historia

En un juego de soldados, explosiones y robots nucleares gigantes, Metal Gear Solid 2 nos muestra que la información es el arma más peligrosa y poderosa que existe. A veces es repetitivo y, de la nada, hasta filosófico, preguntando qué es la libertad y quienes la merecen. En ese diálogo, postula cómo el uso de la información falsa es en extremo irresponsable, al punto que puede forjar y deteriorar la vida de otros seres humanos, de otras especies, del mundo mismo.

En su lectura vemos que si se aceptan las noticias falsas como una verdad a creer, estaríamos apoyando algo moralmente incorrecto, y por ser cómodos dando pase libre al miedo, al prejuicio y al fundamentalismo. Kojima y compañía plantearon eso: las fake news, su implementación y consecuencias, con extrema precisión, dos décadas antes que sucediese. De hecho, entre tanto análisis de las verdades convenientes, que el juego tenga por subtítulo “Hijos de la Libertad” es casi un sarcasmo, una ironía que pasa como una frase atractiva más para el marketing. En vista de todo lo expuesto, no sé ni puedo imaginarme qué sucede dentro de la mente de Hideo Kojima, cómo será Death Stranding ni cómo ve el futuro de la humanidad. No sé de qué año ni qué planeta viene este tipo.

“Una sola persona puede arruinar el mundo”, plantea la inteligencia artificial. Si está en lo cierto, una persona, una sola persona, también puede hacer lo correcto y salvarlo. Quizás una verdad conveniente que sí vale la pena creer.

Acerca de Carlos M. Almendra

Se integra a Los Noobs tras una destacada carrera en varios clubes, incluyendo Resident Hit S.A. (2002-2005), Televitos F.C. (2005-2009), A.S. Niubie (2009-2013), C.S.D. ColeMono (2013-2014) y Club Atlético PlayStation (2014-2017). Llega con el pase en su poder. Generalmente fue titular. Le anotaron un par de goles. // Xbox Live: AlmendraManX // PSN: AlmendraMan_X

Ver todas las entradas de Carlos M. Almendra →