Review: Nioh 2 – Otro soulslike de los buenos

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¿Qué pasaría si hubiera que quedarse en la casa encerrado en cuarentena por unas semanas debido a que en la calle anda un virus? Si ese fuera el caso, recomendaría pensar en pasar las horas con un videojuego como Nioh 2, el nuevo título de Team Ninja para PlayStation 4. Si les suena Team Ninja debe ser porque este fue el estudio que hizo los Ninja Gaiden modernos que salieron hace ya bastantes años en Xbox, Xbox 360 y PS3.

Nioh 2 está construído sobre la base existente de su primera parte (por cierto, nunca me pude enganchar a ese juego) que ahora ha sido refinada con varios ajustes, en parte gracias las betas públicas que se hicieron. Eso sí, ahora no se trata de la historia de William Adams, el británico que llegó a Japón y se convirtió en un samurái, sino que se controla a un protagonista mitad yokai y mitad humano, que está a medias entre el mundo real y el mundo “oscuro”, y que recorre el Japón del año 1550 en una interpretación libre de la historia del Japón antiguo y que realmente no importa tanto en general.

Nioh 2 – Alma de samurái

Nioh 2

Nioh 2 sigue el mismo camino que el primero en el sentido de ser un Dark Souls mezclado con Ninja Gaiden, una definición que creo es bien precisa para este juego. El esquema es el de Dark Souls como RPG de acción, pero con un combate que es como la evolución de Ninja Gaiden con algo más de complejidad porque tiene más variables. Esas variables están dadas no solo por el número de armas sino por el tema de las posturas de pelea: la postura alta en la que los ataques hacen mucho daño pero los golpes son más lentos, la postura baja con la que se ataca rápido pero se hace poco daño y la postura intermedia, un balance entre las dos.

Y luego está todo lo que implica equipamiento, estadísticas, objetos, ataques especiales o gestión de la barra de ki o stamina, en lo que vendría siendo el elemento distintivo que todos los soulslikes tienen. En los dos Nioh, la barra de ki es la que dictamina los movimientos porque cuando se acaba no se puede seguir atacar ni correr ni bloquear -como en Dark Souls-, pero si se aprieta el botón R1 en el momento justo después de un ataque se recupera el ki automáticamente, lo que permite seguir golpeando o arrancando si fuera necesario. Y claro, si se aprieta el botón fuera de tiempo entonces no se recupera ki y ahí está el componente estratégico-mecánico que a medida que avanza el juego se va dominando mejor, lo que es necesario para ir superando los desafíos que proponen.

Los jefes son parte de ese desafío. Hay algunos muy complicados y pasé horas tratando de despachar a una serpiente gigante… que al final pasé casi sin que me tocara. Porque eso tienen estos juegos. Uno se encuentra con ciertas barreras que parecen imposibles de superar, pero con la suficiente paciencia al final se termina eliminando a ese jefe odioso. Ahí es cuando se dice “esto no era tan difícil” y luego se sigue al siguiente nivel, en el que probablemente la historia sea muy parecida.

Nioh 2

Pero lo bueno de Nioh 2 no es tanto el resultado final sino el camino, lo que se va jugando. La experiencia en general. La forma en que se van cortando enemigos mientras uno se adapta a las armas. De repente un enemigo bota un arma nueva de un tipo que no se viene usando o que quizás no es más poderosa que la que ya se tiene equipada, pero viene con un atributo que hace más daño a la barra de postura del rival, entonces uno la equipa y dos horas más tarde esa arma es la nueva favorita.

Nioh 2 tiene mucho de microgestión de objetos y equipamiento porque, como mencioné antes, esto es un RPG de acción bien profundo. Hay un montón de sistemas y variables que se tienen que ir manejando y que, dependiendo del personaje que se construya se pueden hacer necesarias. Por estas cosas, Nioh 2 no me parece que sea un juego muy casual pese que desde afuera se podría ver como un simple juego de acción de combate samurái; por el contrario, se trata de un juego muy duro, en el sentido de que obliga a estar cada cierto tiempo poniéndole ojo a los árboles de habilidades (son varios), al inventario, a las estadísticas de armas, etcétera. Y son cosas que deben hacerse porque Nioh 2 es un juego difícil, al menos más que la media. Como buen soulslike, se muere harto, se repiten niveles, se repiten peleas y hay que aprenderse las partes de los niveles para que cuando uno muera cerca de un jefe después pueda pasar corriendo directo y omita a los enemigos cercanos.

Nioh 2

Un soulslike con sabor propio

Nioh 2 es muy bueno. Queda la sensación de que Team Ninja no hizo ningún esfuerzo por reinventar nada ni agregar cosas innecesarias y eso está bien. Nioh 2 jamás se pone pretencioso o se disfraza como algo que no es. Hay que aprender a jugarlo en todo sentido, dominando el sistema de combate pero también enteniendo cómo funciona cada parte del engranaje. Y así, como viene, me parece que está perfecto y eso incluye al modo de acción que muestra el juego a 60 cuadros por segundo (o cercano a ello). Hay una gran satisfacción detrás del hecho de hacer explotar a un jefe gigante con la última gota de la barra de vida, tirándole todo el arsenal posible y gastando todos los elixires que recuperan vida hasta terminar con un personaje exhausto pero victorioso. Que buen juego es Nioh 2. Especial para una cuarentena.

Nioh 2 ya está disponible y es exclusivo de PlayStation 4.

Acerca de Raúl Estrada

Escribí sobre videojuegos y tecnología por muchos años, no pretendo parar ahora.

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