Review: Ori and the Will of the Wisps – Otro buen metroidvania

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Tal como Ori and the Blind Forest, el nuevo Ori and the Will of the Wisps es un buen videojuego. Cinco años demoró Moon Studios en crear una secuela de un juego muy aclamado en general por todo, por su diseño de niveles, por su diseño artístico, por la música, por las mecánicas y en general por todo. A estas alturas es seguro decir que Ori, como franquicia que incluye dos juegos, es probablemente uno de los nombres más destacados nacido en esta generación de consolas.

Y el nuevo Will of the Wisps es igual de bueno que el anterior en todo lo que mencioné antes. El arte sigue siendo de altísimo nivel, eso es lo primero que salta a la vista. Tanto así que a veces parece como una pintura en movimiento y me imagino la cantidad enorme de trabajo requerido para lograr que un juego se vea así, por más que los escenarios sean en 2D que quizás puede hacer que su construcción sea más simple. Ori es un juego audiovisualmente muy especial.

Ori and the Will of the Wisps – A la altura de su primera parte

Ahora, la gracia del primer Ori y ahora del nuevo Will of the Wisps, dejando de lado lo artístico, es el juego como tal. Esto es un metroidvania con todas sus letras, por la manera en que está construido el mapa que uno recorre haciendo uso de habilidades varias y lo normal es irse encontrando con partes a las que no se puede llegar hasta más adelante, cuando se consigue una nueva habilidad y oh, ese lugar antes inaccesible ahora es accesible. Y así, uno se pasa el juego avanzando por el mapa, mientras salta entre plataformas o derrota enemigos, abre puertas, resuelve puzzles para abrir puertas y así despejar nuevos caminos.

Ori and the Will of the Wisps

En general la estructura es la clásica del metroidvania y no hay nada muy nuevo que descubrir en relación a esto. Entonces, lo mejor está en las acciones como tal, en aplicar las habilidades que consigue Ori para navegar por todos lados. Y esas habilidades están muy bien implementadas, sobre todo las que sirven para, por ejemplo, usar los proyectiles enemigos como impulso para llegar más arriba y alcanzar una plataforma, o bien impulsarse de nuevo gracias a otro proyectil. Este juego está super enfocado en los movimientos aéreos que se pueden hacer y en general es obligatorio dominar todo tipo de saltos e impulsos porque para salir airoso -nunca mejor dicho- de los desafíos más grandes se necesita saber mantener a Ori un rato en el aire, sin tocar el suelo.

Y si bien Will of the Wisps está mejor o al menos igual de refinado que el anterior juego en cuanto a mecánicas, tiene algunas cosas que a mi juicio desentonan un poco en lo global. Una de ellas es el diseño de los jefes, o de las peleas con los jefes. Este es un juego “más difícil que fácil”, aún cuando su curva de dificultad se siente bien balanceada, pero me queda la impresión de que los jefes rompen un poco ese balance; por dar un ejemplo, uno de los primeros jefes parece demasiado difícil en función de las habilidades que se tienen en ese punto del juego. En cambio, los jefes subsiguientes e incluso el enemigo final son mucho más fáciles. Mención aparte para un jefe/secuencia de persecución hacia la última parte del juego que se siente un poco larga, sobre todo cuando el efecto sorpresa de esas secuencias se perdió hace rato.

Queda la sensación de que los jefes están ubicados a lo largo del juego en el lugar incorrecto.

Ori and the Will of the Wisps

De todas formas, el verdadero gran problema que conspira contra el juego completo y especialmente contra las partes más difíciles, es el rendimiento técnico. Hay muchos, incontables problemas que afectan no solo a la Xbox One más antigua (la que yo uso), sino a todas las plataformas. Las caídas del framerate son constantes y cada cierto tiempo hay minicuelgues en los que el juego se congela por unos segundos. ¿Lo peor? Cuando derechamente el juego se cierra y se vuelve a la interfaz de la consola.

Es un poco raro todo esto porque con el anterior Ori and the Blind Forest no ocurría, o al menos no tengo recuerdos de tanta falla técnica con ese juego. En mi experiencia, me encontré con partes al final de la aventura en que todo se veía en cámara lenta y la solución más sencilla fue cerrar la aplicación y volverla a iniciar, lo que está lejos de ser lo más conveniente.

La cuestión es que cuando el juego funciona bien, la acción tampoco es tan fluida como se podría esperar en un juego en 2D como este. La comparación inmediata es el anterior Ori, en la misma consola, que corre casi sin desperfectos técnicos, lo que me lleva a pensar que este juego quizás necesitaba algún tiempo más de trabajo de corrección de bugs y detalles técnicos.

Ori and the Will of the Wisps

Otro gran metroidvania

Pese a lo anterior, Ori and the Will of the Wisps es un muy buen juego, al mismo nivel de su antecesor; tal como en Blind Forest, todo en general está super bien diseñado. Pocos juegos pueden darse el lujo de verse así de bien y que además la parte visual vaya de la mano con un gran diseño de niveles, de mecánicas y de ritmo en general; Ori es un juego que fluye, gracias a la excelente mezcla de plataformeo puro más el combate y las diferentes acciones del personaje titular. Quizás este no sea el Super Mario Bros. 3 de The Blind Forest que querían sus creadores, pero a la larga esas declaraciones quedan en anécdota.

Lo que sí es más criticable es la parte técnica, que al menos en la versión inicial, termina por empañar un poco el buen trabajo que hay en todo lo demás. ¿Lo bueno? En el futuro llegará un parche, solucionará todos los problemas (o eso espero) y entonces se podrá apreciar toda su hermosura sin reparo alguno.

Ori and the Will of the Wisps ya está disponible en Xbox One y PC (Steam y Windows Store)

Acerca de Raúl Estrada

Escribí sobre videojuegos y tecnología por muchos años, no pretendo parar ahora.

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