Chile, el efecto dólar y la piratería 2.0

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La guerra comercial entre Estados Unidos y China tiene efectos en la economía global. Inestabilidad financiera y ataques a países petroleros hacen que la divisa norteamericana haya subido como la espuma (porque ustedes saben, que el dólar esté caro ahora sí es culpa del escenario externo).

Esto ya comenzó a mostrar sus efectos en el mercado de videojuegos chileno, donde los juegos nuevos usualmente fluctuaron entre los $34.990 y los $44.990 los últimos años. Desde ya y con más fuerza comenzaremos a ver estrenos desde los $39.990 y superando la barrera de los $49.990. Y esto da pie a comentar un par de cositas.

Recordando dónde estamos

Los videojuegos no “están caros”. Esa noción es un autoengaño. Los videojuegos (especialmente los estrenos) nunca han sido baratos; siempre han sido de alto precio de entrada y son sólo un puñado de afortunados quienes pueden comprar lo que quieren jugar apenas han aparecido en el mercado. Esto queda hoy especialmente claro, gracias a la tonelada de estrenos lanzados en las últimas semanas a lo que debemos sumar los grandes nombres que se vienen.

En Chile, el dólar ha estado en constante espiral de alza desde finales de febrero de 2019 (cuando abandonó la barrera de los $650) y, de hecho, me llama la atención que haya tomado tanto tiempo en manifestarse en los precios finales a los usuarios. Ellos comenzarán entonces entendiblemente a buscar alternativas (porque siempre tenemos que estar jugando algo) y es ahí donde el abanico se abre.

Sea of Thieves

Ante semejantes precios, las posibilidades son variadas: desde volcarse a los free to play, conseguir juegos con amigos y hacer intercambios (pensando en un escenario más escolar o informal) hasta revisar hacia atrás, con juegos que dejaron de ser estreno hace rato, que tienen un costo de entrada bastante menor y que estaban ahí, esperando su oportunidad. El mercado de los juegos usados ha sido una suerte de cáncer para la industria desde el punto de vista del negocio (porque, para el usuario final, no hay consecuencias inmediatas). Es en circunstancias como éstas, dónde los precios son altos y los presupuestos se ponen cuesta arriba, es que se repotencia el mercado usado.

La otra alternativa que gana en este escenario es el mercado digital. Si por el mismo juego (y por darme el lujo de no tener el disco) puedo pagar un 10 o un 20% menos, claro que lo haría. Podemos mencionar también el atractivo que ganan en este contexto las suscripciones bajo descarga, como el Xbox Game Pass o EA Access, que permiten acceso a una galería de juegos descargables por una razonable cuota mensual. También es cierto que éstas necesitan pagos en tarjetas de crédito y no todos tienen acceso a ellas, a mantener control sobre ellas ni a entender todos sus costos/beneficios (porque caramba que necesitamos educación financiera), pero es una posibilidad que ayuda a que el mercado de juegos en físico vaya a la baja.

La piratería: El precio del menor precio

Pero el mercado digital tiene un primo hermano en las sombras. Ese de malas artes y reñido con la confianza y la transparencia. La venta de cuentas truchas, lo que llamo la piratería 2.0. Existen sitios web, “tiendas” establecidas que comercializan sin asco y a vista y paciencia de todos videojuegos estreno, en paquetes o combos y con precios que pueden ser hasta un 40 o 50% más baratos que en los canales regulares. Ahora bien, si se venden a precios “muy convenientes”, es porque están llenas de riesgo y alejadas de cualquier nivel mínimo de confianza. Si hay tanta magia, es porque alguna trampa existe…

Sea of Thieves

Estos tipos toman cuentas con juegos precargados y venden el acceso a esa cuenta, doblando o triplicando su acceso normal, multiplicando con triquiñuelas una copia legal del juego (si eso no es piratería, no sé qué es). Y en vista de los precios, se puede incluso poner en duda la legalidad de las tarjetas de crédito con que fueron compradas; el canal es tan oscuro, tan poco franco, que perfectamente podrían ser tarjetas mal habidas o quién sabe qué.

Por una promesa de menor precio, largos tiempos de espera entre el pago y la recepción del “producto”, además de requisitos que claramente son de malas artes (“debes iniciar sesión y descargar tu juego máximo una hora después de recibir tu cuenta”), es el usuario quien da un salto de fe. Por esa posibilidad de menores precios, es el usuario quien corre con el 100% del riesgo de la transacción, que si todo sale mal sólo él pierde; la “tienda” se puede lavar las manos, no responder mensajes y dejar a su cliente botado, porque nadie regula nada, porque es “a la mala”. Ni mencionar lo que es ajeno al cliente, el daño industria, a tiendas especializadas o que venden videojuegos y que sí siguen los canales regulares.

Incluso, sin ir más lejos, sirven como una excusa para justificar las microtransacciones y los juegos con cobros posteriores a su compra, porque las distribuidores “así aseguran que recibirán dinero de su producto, ese por el cual recibieron menos porque hay más gente jugándolo que copias vendidas del mismo”. Se cae en un círculo vicioso, donde es una carrera de quién se jode primero al otro y que generalmente se corta por lo más delgado: el cliente, nosotros.

Estas tiendas son piratas, corren con tan poca regulación como los que copiaban CDs a finales de los 90s y con un inaceptable riesgo para sus clientes, que caen en la tentación por ahorrar unos valiosos pesos. Sus precios no obedecen a ningún sentido financiero, se saltan cualquier marco mínimo y son el resto (los usuarios y la industria) quienes tienen más que perder. Así, cualquiera.

Sea of Thieves

Se puede priorizar: no todo son estrenos

Los videojuegos son un lujo dentro de los lujos del entretenimiento. Si bien hoy son más populares que nunca, sus estrenos jamás han sido baratos y hoy, gracias al dólar, están todavía más caros.

En una industria que vende todo lo ya lanzado como algo “meh” y todo lo nuevo como indispensable (lo que es falso), podemos mirar más allá de los estrenos. Hay opciones: intercambios, compras digitales, suscripciones bajo descarga como Xbox Game Pass o EA Access, juegos de líneas económicas y los grandes juegos que dejaron de ser estreno. La piratería no puede ser una opción válida; mencionarla y tratarla como lo que es, piratería, es lo mínimo que podemos poner sobre la mesa para que la discusión sea provechosa y honesta.

Finalmente, a veces es bueno mirarse en el espejo y preguntarnos si vale la pena tanta compra estreno. Nuestro tiempo es escaso (y valioso), nuestro dinero también, y muchas veces estamos mirando más lo que viene mientras compras antiguas (a precio completo) están juntando polvo digital mientras esperan su oportunidad. Podemos preguntarnos mejor qué comprar, qué juego apoyar y ser más estratégicos sobre nuestras elecciones y nuestros tiempos. Y a esa pregunta no hay respuesta errada, sino que depende de cada uno de nosotros; pero, cualquiera sea esa respuesta, recuerde: no compre piratería. Hay alternativas (y varias) para disfrutar de buenos títulos.

Acerca de Carlos M. Almendra

Se integra a Los Noobs tras una destacada carrera en varios clubes, incluyendo Resident Hit S.A. (2002-2005), Televitos F.C. (2005-2009), A.S. Niubie (2009-2013), C.S.D. ColeMono (2013-2014) y Club Atlético PlayStation (2014-2017). Llega con el pase en su poder. Generalmente fue titular. Le anotaron un par de goles. // Xbox Live: AlmendraManX // PSN: AlmendraMan_X

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