PlayStation Classic, o cómo estropear una buena idea

Parece como si hubiera pasado más tiempo, pero no: hace poco más de dos años, Nintendo “reventaba” el mercado con la NES Classic, una microconsola basada en la NES original que todos quisieron tanto que pasó por meses agotada en algunos mercados y los revendedores aprovecharon la demanda para ganar unos cuantos billetes extra.

Veintiseis meses más tarde, la situación se repite con el lanzamiento de una nueva microconsola, ahora por parte de Sony: la PlayStation Classic. Y sin embargo, el contexto no podría ser más diferente, porque mientras las dos classic de Nintendo fueron éxitos diferentes, la PS Classic parece ir por una vereda muy diferente.

¿Qué pasó?

PlayStation Classic no tenía por qué ser un fracaso

En estricto rigor, una consola como esta no tiene demasiada ciencia ni desde el punto de vista tecnológico ni tampoco desde el del diseño de un producto. Respecto a lo primero, en 2018 emular hasta la sexta generación de consolas no es un problema y los chips necesarios para que los juegos corran de forma aceptable se producen en masa (para diferentes propósitos) y son relativamente baratos.

En relación a lo segundo -el diseño-, ¿qué tan complejo puede ser cranear una microconsola homenaje a una antigua? Nintendo demostró con sus dos mini que con apelar al empaque original en versión reducida más una interfaz amigable y sencilla es más que suficiente, amén de que los juegos corren sobre emulación y eso permite mayor comodidad aún gracias a los save states.

Lo que puede ser más complejo viene desde el punto de vista de las licencias, pero tampoco es (o debiera ser) un problema insalvable. Las consolas mini tienen gran parte de su encanto en la curación que se haga del catálogo y claro que no es tan simple llegar y reducir uno de 1.000 juegos a 20 o 30. Pero a su vez, los responsables de esto son de grandes corporaciones que tienen en sus filas gente que conoce -o tendría que- conocer al revés y al derecho sus productos y su herencia.

Sí, es cierto que si miramos el factor nostalgia, Nintendo tiene las de ganar. La NES y la SNES su nutrieron en buena parte de lo que la propia compañía diseñó para sus consolas, lo que les permitió reducir un posible dolor de cabeza consiguiendo licencias. Eso no impidió, obviamente, que en los catálogos de ambas hubiera juegos importantes de third parties, aunque me atrevería a decir que esos juegos fueron un complemento y no lo principal.

Ahí creo que parten los problemas. El éxito de la PlayStation original se debió en buena parte a juegos de terceros y eso, a la hora de armar catálogo, puede terminar limitando las opciones. Pero, ¿hasta dónde llegan los límites de una compañía como Sony? Porque no estamos hablando de una empresa como Sega, que pasó de ser un competidor en serio en el área de hardware a “una más” en el área de software. No, estamos hablando de Sony, la compañía que ha liderado el mercado en tres de cuatro generaciones de consolas, la que en teoría tiene el músculo suficiente para lanzar al mercado un producto-homenaje como este.

Porque al final, las consolas mini no son más que eso: un homenaje a la herencia, a los juegos del pasado que en el caso de Nintendo o Sony, significaron un punto de quiebre. La NES revivió una industria -la de los videojuegos- que estaba muerta luego del crash del 83. La SNES tomó el testigo de su antecesora y fue plataforma de juegos que a día de hoy siguen absolutamente vigentes.

Con la PlayStation, Sony llevó a los incipientes juegos en 3D de los noventa a un público al que a Nintendo le costó (o simplemente, no pudo) llegar.

Pero a diferencia de Nintendo, Sony con la PS Classic no le rinde el mismo “homenaje” a su legado. La selección de juegos quizás no sea un gran punto de discusión porque los que hay no parecen realmente malos (creo que el problema es más que nada de representatividad, ¿dónde está Gran Turismo?), pero entre los errores en la emulación y la inexplicable inclusión de versiones europeas de algunos juegos, el producto se ha convertido en algo poco deseable.

Y eso bien se ve reflejado en el interés popular. Lejos de la locura de la NES o SNES mini, la PlayStation Classic no está entre los más vendidos en Amazon ni tampoco hay tanta locura alrededor de ella en eBay. ¿Por qué? A estas alturas la respuesta parece evidente: está comprobado los productos como este tienen éxito cuando apelan a la nostalgia siendo una fotografía muy acertada del pasado. Y la PlayStation Classic, a ojos de la mayoría, no parece ser una reflejo muy fidedigno de lo que representó esa PlayStation original. La culpa es de Sony.

Acerca de Raúl Estrada

Escribí sobre videojuegos y tecnología por muchos años, no pretendo parar ahora.

Ver todas las entradas de Raúl Estrada →