Raising Kratos: La cruda realidad de la creación de God of War

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Su anuncio hace unas semanas movió las aguas de la internet y fue combustible para una tonelada de rumores y de oportunismo. Había cierta incertidumbre sobre qué era Raising Kratos y qué podía ofrecer; podía ser perfectamente un making of tradicional sobre cómo se hace un videojuego u otra oportunidad más de ensalzar a Cory Barlog como el extraordinario, carismático y cuasi-perfecto director de videojuegos.

Sin embargo, Raising Kratos no es ninguna de las anteriores. Es un documental, una narrativa, una historia de personas y desafíos, un viaje que termina por ser muy transparente, honesto y -por sobretodo- valiente.

Con casi dos horas de duración, el documental sobre la creación del laureado God of War está disponible en YouTube en todos los canales oficiales de PlayStation alrededor del mundo. Lo menciono porque que un producto sea de esta calidad, con estos estándares y propuesta, esté disponible gratuitamente y “promocionando” un juego que ya salió hace más de un año es una salvedad, es la ocasión que pone a prueba a la regla, comenzando por su personalidad y su foco.

Raising Kratos: Divina Honestidad

God of War

Los primeros minutos hacen que el espectador sienta que Raising Kratos es otro making of más, uno que te cuenta sobre la tecnología y las glorias de desarrollar un videojuego, con parte de su equipo de trabajo compartiendo el éxito logrado y la tranquilidad del trabajo bien hecho… hasta que llega el golpe. El documental toma largos minutos en contar los fracasos, los errores y los problemas al interior de Sony Santa Monica (equipo desarrollador de GoW). No esconde la existencia del creador de la saga (David Jaffe), la mala recepción a God of War: Ascension ni el mal manejo de sus recursos y proyectos, como tampoco los despidos masivos ni el qué harían con el personal extra. Sea hace responsable y no maquilla la desconfianza de quienes se quedan, asumiendo la duda y el miedo de todo el staff, partiendo por su director.

La presentación del proyecto fue realizada en agosto de 2013 y el documental narra y detalla de forma cruda, honesta y frontal los problemas y la incertidumbre de gran parte de los involucrados en su creación. Si bien muchos making of narran desde la magia y la tecnología, Raising Kratos se enfoca en las personas, en Barlog, el staff, los creadores, su compositor, los programadores como también en sus actores. Aquí no hay arcoíris ni unicornios, no hay una visión clara, una ruta llena de certezas ni pura felicidad y goce. Muestra años de esfuerzo y duda, sacrificios personales y el constante desconcierto de no saber si serían capaces de resolver todos los desafíos del camino ni de entregar un juego que fuese atractivo.

También permite ver que el proceso de creación está definido en líneas paralelas. Mientras áreas desarrollan lo suyo, Bear McCreary trabaja en la composición musical y en encontrar la identidad auditiva al viaje de Kratos y Atreus. Resulta refrescante ver no se trata de único, centralizado y fluido, sino de varios engranes que se van forjando en el camino, para esperar que una vez unidos funcionen lo mejor posible. Uno puede saber o intuir que el proceso es así, pero verlo le da mayor peso.

Un juego endiosado, una historia humana

Raising Kratos funciona (y mucho) por una multitud de factores, entre los que destaco la ausencia de creación y acceso a este tipo de material (cada vez más escaso tanto en videojuegos como cine y TV) como también que tiene una historia, que cuenta algo. Cuenta el viaje de personas, de sus certezas y sus miedos, de enfrentarse a increíbles desafíos y frustraciones.  En palabras de su mismo equipo, escucharles decir “nos tomó 18 meses crear la demo de la E3 2016 y dura 10 minutos… ahora tenemos 18 meses más para terminar un juego de 30 horas” da perspectiva, permite dimensionar el nivel de la tarea y lo complicado que ha de ser sentir algo de logro o certeza.

No es el documental de Cory Barlog, pero sin dudas es el principal rostro y me dio gusto verlo así: sensible, dubitativo, frustrado… verlo humano. Ver a Barlog descompuesto por no encontrar a una pieza vital del elenco, lidiar con prometedora esperanza y ver cómo sus miedos se hacen realidad cuando Shuhei Yoshida (jefe máximo Sony Worldwide Studios) no tiene reparos en hacer trizas la demo que habían preparado.

Poder comtemplar su rostro y reacción de pánico al ver el feedback de los playtests a Atreus (“yo me compro un GoW para ser un salvaje y un guerrero, no para ser una niñera”) o siendo severo (“que haga el puto trabajo, por algo lo contratamos a él y no a los otros que postularon”) es un movimiento valiente. No intentó alimentar su personalidad como la hemos visto hasta ahora, esa del tipo cercano y carismático, sino también como una persona real. Lo mismo para el elenco y los productores; ver su visión, sus sacrificios (algunos muy personales e importantes, contados con sutileza y elegancia) y qué fue para ellos este trabajo en múltiples ámbitos es emocionante y sobrecogedor.

Raising KratosY qué decir del resto del equipo y sus propios desafíos (“este nivel es muy grande y no hay nada en él, luce muerto” o “tenemos miles de bugs que arreglar y en el cronograma ya deberíamos estar en cero”), incluso haciendo guiños y mostrando entre líneas que quizás hubo que hacer muchas horas extra. Interesante es también ver cómo se determinan las fechas de lanzamiento, la negociación y el miedo de solicitar una extensión, pedir el posponer la salida y esperar con miedo una posible respuesta negativa.

Si bien sus últimos 20 minutos el documental cae en una suerte de idealización y de todo es lindo y bonito, lo hace sólo cuando después de haber logrado grandes críticas, éxito comercial y de ganar múltiples premios… sólo ahí y sin exagerar mucho sobre su propia gloria. Raising Kratos es una carta de amor al desarrollo y a los creadores de videojuegos; no idealiza nada, esconde poco, muestra a personas viviendo un viaje muy personal. Muestra lo dulce y lo agraz, de forma suficientemente cruda, frontal y honesta para permitirte sacar tus propias conclusiones.

Raising Kratos le pide al espectador, le pide como requisito dejar atrás ciertos prejuicios e incluso olvidar lo que sabe (o lo que uno cree que sabe) del proceso de cómo crear videojuegos. De cierta forma y tal como el GoW, el documental habla de crecer y te invita a entender lo que sucede y tomar el verdadero peso de qué hay en juego (especialmente en lo emocional y lo humano) al momento de desarrollar y trabajar en una superproducción como esta.

Esto no es Valhalla

God of War

“La esperanza está en las historias”, escuché una vez… y God of War me dio esperanzas de hacia dónde puede ir este medio y cómo hacer esa búsqueda. En días donde uno piensa en colgar los botines y ver todo con cierta desconfianza y amargura, Raising Kratos me dio esperanzas, me contagió de la ganas de superar los desafíos y seguir las pasiones. No es sólo un documental que encadena un simple hecho tras otro, sino que cuenta una historia, que tiene inicio, desarrollo y cierre. “Es posible cambiar” dice Barlog sobre Kratos, este nuevo Kratos… y este documental tiene esa misma esencia; no es el clásico making of que sólo habla del proceso y de la maravillosa tecnología, sino de personas, protagonistas y personajes que nos hacen ver que no puede haber cambio sin sacrificio.

Raising Kratos es, en mis libros, una nueva vara y un nuevo estándar de cómo debería hacerse un documental de making of, especialmente de videojuegos. Pagaría por ver más documentales con este nivel de honestidad, calidad y aporte.

Acerca de Carlos M. Almendra

Se integra a Los Noobs tras una destacada carrera en varios clubes, incluyendo Resident Hit S.A. (2002-2005), Televitos F.C. (2005-2009), A.S. Niubie (2009-2013), C.S.D. ColeMono (2013-2014) y Club Atlético PlayStation (2014-2017). Llega con el pase en su poder. Generalmente fue titular. Le anotaron un par de goles. // Xbox Live: AlmendraManX // PSN: AlmendraMan_X

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