Remake de Demon’s Souls: El valor de una reedición

Cuando partió la generación actual de consolas (PS4 y Xbox One, específicamente), el mercado se llenó de remasterizaciones y reediciones de juegos de la generación pasada. A algunos de ellos no se les puso en duda en ningún momento y pongo de ejemplo a The Last of Us y GTA V, que llegaron cuando la era PS360 se estaba acabando y que siempre dio la impresión de que le sacaron todo el jugo posible a su plataforma original.

Ambos fueron una especie de casos de éxito, pero otras reediciones no fueron tan “justificadas” desde el punto de vista técnico y ahí podemos nombrar a los dos Prototype o a Sleeping Dogs, que en su versión de PS4 o Xbox One eran prácticamente un calco de las originales, sin mucho valor agregado. Juegos como esos sirvieron para alimentar la no tan buena reputación de estas reediciones, en unos primeros años de generación donde la relativa escasez de proyectos nuevos se suplió remasterizando a mansalva.

Gameplay de Demon's Souls

Yo era de los que miraba con cierto recelo cada anuncio de remasterización, sin embargo con el paso del tiempo mi visión de las reediciones ha cambiado un poco porque ese mismo paso del tiempo ha revelado un problema mayor que ha aquejado a la industria de los videojuegos por generaciones: la poca o nula conservación de muchas obras que, emulación a un lado, son injugables fuera de su plataforma original.

Toco este tema hoy, 23 de enero, porque leí que Hidetaka Miyazaki cree que no sería mala idea que alguien hiciera un remake de Demon’s Souls. Como bien sabrán los más entendidos, Demon’s Souls es el prototipo de lo que luego fue Dark Souls, pero en un formato mucho más primitivo. La historia de ese exclusivo de PS3 es curiosa porque fue un proyecto al que nadie le tenía mucha fe, ni From Software ni tampoco Sony en Japón, por tratarse de un juego totalmente distinto a la tendencia de esos años, poco antes del 2010.

Pero Demon’s Souls se ganó un status de culto y la visión que no tuvo Sony sí la tuvieron Atlus y Bandai Namco, que apostaron por editarlo fuera de su territorio de origen. El resto es historia: Miyazaki usó el mismo modelo para crear Dark Souls y todo lo que ha venido después.

Aún así, Demon’s Souls sigue siendo un título de nicho que no mucha gente jugó, pero que quizás muchos querrían jugar ahora. Y Demon’s Souls solo se puede jugar en una PlayStation 3.

A diferencia de la industria de la música, un juego queda casi siempre amarrado a la tecnología de la época. Hoy podemos tomar un CD de antes del año 2000 y, siempre que no esté muy rayado, se reproducirá perfectamente en un aparato más actual. Lo mismo se repite con un DVD antiguo o en el futuro con un Blu-ray actual: insertarlo en el reproductor y a disfrutar.

Pero con los juegos eso no ha sido el caso, más allá de situaciones puntuales como el salto de PS1 a PS2 o de PS2 a los primeros años de PS3. Para bien o para mal, los cambios de arquitectura computacional en cada generación de consolas han atentado contra la retrocompatibilidad y lo complejo de los juegos como “proyectos de software” ha hecho inviable la conservación de los mismos.

El viejo de Demon's Souls

Lo bueno de las remasterizaciones es que han atacado ese problema, permitiendo tener a la mano juegos de otras épocas. Pero por el contrario, muchas veces las remasterizaciones no se dan por un sentido “artístico”, sino por un sentido comercial. Y eso está bien, ya que las empresas están para ganar dinero. Pero también es posible hacer las cosas de otra forma y en eso Microsoft ha demostrado que mucho es cosa de voluntad. En su momento, Sony le quitó la retrocompatiblidad con PS2 a la PS3 seguramente por motivos comerciales, mientras que Microsoft le dio valor a su Xbox One agregando retrocompatiblidad con juegos de Xbox 360, revitalizando además antiguas colecciones en la plataforma nueva.

Idealmente, en el futuro esto dejará de ser un problema. Todo apunta a que los fabricantes optarán por seguir adelante con la misma arquitectura de las consolas actuales, similar a lo que ha ocurrido con el PC durante décadas, y eso debiese facilitar el traslado de juegos de una plataforma a otra. Por supuesto, lo anterior no asegura la retrocompatiblidad porque sí y siempre existe la chance de que motivos comerciales eviten que los juegos antiguos. Pero al menos en Microsoft entendieron que la conservación es importante y que la industria de los videojuegos no puede olvidarse de su historia. Quizás en el pasado era complejo hacerlo por los desafíos tecnológicos que aquello implicaba -por ejemplo, la transición de cartuchos a discos ópticos- pero hoy esas limitaciones se han ido borrando.

Dicho todo lo anterior, pienso que un remake de Demon’s Souls a 10 años de su lanzamiento, en formato remasterización o como quieran llamarle, sería una buena forma de homenajear una obra de la industria demasiado importante, relevante y desconocida a partes iguales. Y en eso está el valor de una reedición.

Acerca de Raúl Estrada

Escribí sobre videojuegos y tecnología por muchos años, no pretendo parar ahora.

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