Review: Guacamelee 2

Crear una secuela de un juego de por sí redondo en todos sus aspectos no debe ser asunto menor. Tomemos Guacamelee como ejemplo. Aquel título ofreció una excelente mezcla de plataformas, niveles estilo metroidvania y combate clase beat ’em up. Además, tenía una historia bien cerrada y bien contada. ¿Cómo entonces se arma un segundo juego que se sienta fresco sin generar la sensación de “más de lo mismo”?

No tengo la respuesta a eso porque no soy diseñador de juegos. Pero me imagino que Drinkbox Studios debe haber estrujado al máximo sus reuniones iniciales para hacer que en Guacamelee 2 todo esté ubicado de forma correcta y nada parezca que sobre. Y vaya que sí lo consiguieron bien, porque esta segunda parte retoma todo lo que ya estaba bien en el original y le da un segundo aire aunque ojo, sin reinventar nada de lo que ya tenía.

De hecho, Guacamelee 2 resuelve el problema de “justificar la secuela” de forma super sencilla. Juan, el protagonista, está ya retirado con su familia y lejos de las artes que lo hicieron conocido en el anterior juego. Pero surge un problema en el Mexiverso, el mundo se puede acabar y no queda otra que salir a recorrer por diferentes niveles y calabozos, recuperando los poderes originales uno tras otro hasta acabar con Salvador, el jefe final.

Para alguien que no haya jugado al original, esta “fórmula” para encarar el juego no genera ningún problema tipo “no puedo jugarlo porque no se la historia”. La progresión de Juan como personaje tiene una curva correcta y en un poco rato uno ya se vuelve a familiarizar con los movimientos y controles del personaje, amén de que el diseño de niveles es de lo más destacado del conjunto.

Es innegable que, más allá de la temática de la lucha libre y todo aquello, el enfoque principal de Guacamelee 2 está en las plataformas. Los metroidvania pueden dar para todo; algunos se enfocan principalmente en la exploración, otros apuntan al combate como el elemento central. Este Guacamelee 2 pareciera estar enfocado al combate, pero a la larga los movimientos especiales de Juan tienen tanta utilidad para batirse cuerpo a cuerpo con los rivales como para resolver secciones de saltos y navegación no tan sencillas en general.

Sin ir más lejos, las partes más complejas de Guacamelee 2 son justamente aquellas donde se requieren movimientos precisos. A veces el juego parece inofensivo, pero después hay que cambiar entre Juan y Pollo para encadenar movimientos de ataque que en realidad sirven como impulsos extra en el aire para alcanzar el borde de una plataforma y evitar caer al vacío, a las espinas, a la lava o al obstáculo de turno.

Otras veces, en forma del Pollo, hay que planear y atravesar lugares muy ajustados en los que es fácil perder un par de veces antes de aterrizar como corresponde. Y nunca, a lo largo de todo el juego en dificultad normal, una batalla contra un jefe o contra un puñado de enemigos es más complicada de resolver que secciones de plataformas al final del juego incluyendo cierto guiño al Battletoads original de NES.

La forma en que los niveles se suceden uno tras otro es buena porque va dando respiros de varias maneras. La más lógica es aquella de ir creando atajos para que el camino de vuelta sea algo más corto que el de ida, siempre gracias a partes del escenario que se abren desde un solo lado. Y también toman mayor protagonismo algunas partes específicas donde se controla al Pollo, que recompensan con movimientos especiales nuevos y esenciales para la parte final del juego.

Encontré particularmente interesantes los últimos dos niveles del juego. Es aquí donde muchas veces algunos juegos se alargan más de la cuenta, generando esas ganas de que todo se acabe luego. Guacamelee 2 nunca me pareció más largo de lo apropiado y, tal como si los desarrolladores lo supieran, hacia el fin del juego hay un par de peleas contra varias decenas de enemigos que son casi un meme, una referencia en clave irónica a otros títulos que en sus etapas finales cargan y recargan al jugador de desafíos puestos ahí casi como para evitar que se acabe.

Guacamelee 2 es un juego bastante redondo. Es evidente que no reinventa nada, ni respecto al género ni respecto a su propio antecesor; la manera en que se van abriendo los niveles, consiguiendo nuevos poderes, derrotando enemigos y navegando por los escenarios es tal y como se espera que sea en un juego de este tipo.

Pero eso no significa que sea genérico ni nada por el estilo. Al contrario, Guacamelee como franquicia tiene una personalidad muy propia tanto en lo estético y narrativo como también en lo que propone. No se enreda en cuestiones innecesarias ni da demasiadas vueltas para explicar lo obvio: simplemente, uno toma el control de Juan o el Pollo y avanza superando obstáculos, explorando pequeños laberintos y derrotando enemigos con ataques y combinaciones que son un gusto de ejecutar. No se necesita mucho más.

8

Copia de review facilitada por Drinkbox Studios

Acerca de Raúl Estrada

Escribí sobre videojuegos y tecnología por muchos años, no pretendo parar ahora.

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