Cómo Shenmue me salvó de la depresión

Con motivo del lanzamiento de Shenmue y Shenmue II HD hoy 21 de agosto en PS4, Xbox One y PC, vale la pena conocer la historia de Andrés Ipinza, una persona a quien descubrir Shenmue en su momento lo ayudó a combatir la depresión.

Este es su relato.

Conocí la Dreamcast cerca de noviembre de 1999. La primera vez que la vi fue en la antigua tienda Snake, que estaba a la entrada del paseo Las Palmas en Santiago de Chile (curiosamente, años después trabajé en esa misma tienda cuando se convirtió en un videoclub). Recuerdo que tenían un video del demo del Sonic Adventures, otro del Soul Calibur y uno que me llamó mucho la atención que era el Tokyo Xtreme Racer, un juego de carreras ilegales con autos enchulables y cosas por el estilo.

Ese juego me dejó loco. Yo en esos tiempos era fanático absoluto de Nintendo, a pesar de haber tenido Atari cuando niño y además siempre hubo en mi casa un PC relativamente decente para jugar. Aún así, me interesaban solo los juegos de Nintendo. Incluso pedí de regalo la N64 a pesar de que sabia por experiencia que los juegos de PlayStation eran mejores y de también saber que la consola era pirateable lo que hubiera ayudado a mi precaria situación económica de la época.

Pero la Dreamcast, como se dice, me voló la mente. El salto de calidad era evidente y quedé necesitado de tenerla. Así que vendí la Nintendo 64, junté unos pesos y con la ayuda de mi papá me compré la consola en el verano del año 2000. Obviamente mi único juego original eral Tokyo Xtreme Racer y le saqué el jugo durante ese verano, junto con el disco de demos que venia incluido en el paquete.

En marzo de ese año, mi vida personal se empezó a complicar bastante. Estaba estudiando una carrera que no era lo que yo había pensado que sería (derecho), tenía problemas muy serios de convivencia en mi casa y para colmo se terminó la relación con la mujer que, yo pensaba, iba a ser el amor de mi vida.

La suma de esas situaciones me afectó mucho en lo emocional y me fui al carajo. Dejé de ir a clases (que las sentía una tortura), lo que a su vez empeoró todavía mas mis problemas familiares y terminé mal. Pasaba días sin levantarme, sin comer, absolutamente deprimido. Y así pasé por meses. Lo único que me mantenía a flote era ir al persa los sábados a mirar cachureos y juegos. Tenía (y sigo teniendo) muchos amigos y estar en ese lugar me servía para salir a tomar aire, conversar un rato y mirar tonteras, casi como una terapia.

Uno de mis amigos de esa época tenia un local de juegos en uno de los galpones viejos. Con él cambiaba mis juegos originales por no mucha plata, pero el problema era que el se dedicaba mayormente a negociar juegos de Nintendo 64 y PlayStation; la Dreamcast no era un aparato muy apreciado entre los gamers de la zona así que generalmente siempre tenia estancados los mismos cuatro o cinco juegos.

Hasta que un día veo que aparece un juego nuevo: Shenmue. Tenía una caja grande como la de los discos dobles de música (en ese tiempo gastaba muchísima más plata en música que en juegos). La carátula también era llamativa y en ese tiempo mi relación con los juegos era puramente utilitaria ya que no sabia que existían cosas como IGN y me compraba una revista de juegos cada 6 meses, por lo que no tenia idea que era lo que pasaba a nivel global en la industria. En cierta forma, Shenmue también significó un cambio en ese aspecto.

Le pregunté a mi amigo sobre ese juego y aún recuerdo perfectamente lo que me dijo: “es súper aburrido, hay que caminar mucho y como no hay mapa, uno se pierde a cada rato. Además las peleas son por turnos… si lo quieres, llévatelo por 10 mil pesos”.

Y así llegué a mi casa con un juego del que no sabia nada y con la peor recomendación del mundo de parte de quien me lo había vendido. Me acosté, prendí la consola… magia.

Esa primera semana estuve jugando de manera obsesiva, aunque avanzaba muy poco. Pasaba horas caminando por los distintos distritos accesibles simplemente mirando los detalles. Paseaba por las tiendas de los NPC solo para hablar con ellos. Me maravillaba que pudieran decir tantas cosas, que siempre hubiese un tema de conversación distinto. Gráficamente, era lo lo mejor que había en su tiempo y se notaba; la ambientación japonesa le daba un toque irresistible ante mis ojos, pero había mucho más.

Ryo Hazuki era un personaje poseído por el dolor, la rabia, y la obsesión y eso me hizo conectar emocionalmente con la propuesta del juego. Ryo estaba pasando por una etapa parecida a la mía y, al contrario de mi vida real, yo sí podía hacer algo respecto, al menos en ese momento. Una de las cosas que la depresión hace es alienarte de lo que pasa en el mundo y ver a Ryo obnubilado caminando en linea recta por un mundo lleno de curvas me ayudó a replantear mi propia situación; a la larga, Shenmue es un juego sobre funcionar, sobre abrir una libreta de números y llamar a alguien usando un teléfono de los antiguos. Sobre ir todos los días a trabajar en una tontera que es pura rutina. Sobre escuchar a la gente que tienes alrededor. Uno vive con el dolor pero tiene que aprender a sobrellevarlo.

Ryo, tal como me dijo mi dealer del persa, caminaba mucho y yo llevé eso a mi mundo. Comencé a salir a caminar solo por gusto y descubrí tal como Hazuki, que afuera hay muchas cosas de las que no tenía idea.

Shenmue también me ayudó a enfocarme intelectualmente. No se parecía a nada que yo hubiese jugado antes. Era un juego gris en el sentido en que nunca había que dar nada por sentado; muy grande, muy detallado y muy exigente en lo emocional. Todo eso hizo explotar mi interés en los videojuegos y en la industria de ellos en general. Empecé a conocer sitios en internet, a visitar foros, leer artículos y darme cuenta de que los videojuegos ya no eran un divertimento de fin de semana, sino algo mucho mas ambicioso y digno de ser seguido y analizado.

Claramente mi interés por el periodismo y la investigación nació con las historias de Ryo Hazuki.

Para mi, Shenmue es uno de los juegos mas importantes de la historia. No solo fue un milagro técnico para su época. Narrativamente es una de las experiencias mas increíbles que puede ofrecer un juego. Sus personajes son humanos y creíbles, su arte es bello y único, Muchas de sus mecánicas permanecieron vigentes con el paso del tiempo, como los quick time events. Y sin ir más lejos, el revitalizado Yakuza es una extensión más moderna de Shenmue.

Pero lo más importante es que Shenmue es el precursor del juego moderno en términos de escala, ritmo y contenido. Todos los títulos de mundo abierto actuales le deben algo a su creador, Yu Suzuki. Y yo, le debo haberme ayudado a superar una depresión.

Acerca de Raúl Estrada

Escribí sobre videojuegos y tecnología por muchos años, no pretendo parar ahora.

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