Cuando ya no te importan los videojuegos con multijugador

En el cambio del milenio, yo era un jugador principalmente de PC. Por ende, viví más o menos de cerca el cambio de paradigma en los videojuegos, que poco a poco comenzaron a incorporar elementos multijugador. Y si bien en ese entonces todo era pirata, de una u otra manera había chance de jugar, por ejemplo StarCraft o Warcraft con más jugadores por internet.

Con el despliegue de internet de forma más o menos masiva luego del año 2000, empecé a hacerme asiduo participante de Counter Strike, Medal of Honor (el famoso “MOHAA”) y luego Warcraft 3, gracias a DOTA y sus infalibles servidores pirata. Después me cambié a los MMO y pasé varios años metido en Lineage 2; nunca fui muy constante para jugar, pero se trataba de un juego popular en mi mundo universitario y llegar a la casa a “conectarse a L2” era lo normal de todos los días.

El DOTA original

Si bien en la década del 2000 tuve varias consolas, en 2008 me compré una Xbox 360 y ahí di el salto definitivo a otro tipo de multijugador. Uno más “corporativo” como Xbox Live y menos desordenado que las dispersas comunidades de los servidores piratas de la época. En Xbox 360 caí en la pasta de Call of Duty 4, de Gears of War, de Forza Motorsport 2, de FIFA y de cuánto juego se pudiera jugar por internet.

Durante ese período se dio también el fenómeno ese de que los juegos trayeran multijugador por defecto, por lo que básicamente todos los juegos se probaban. Era también una forma de justificar el pago de Xbox Live; si tenía Gold, había que usarlo. Innumerables veces habré terminado la campaña de Halo 3 o de Gears of War 2 en cooperativo, simplemente porque se me hacía divertido. Lo mismo, con los torneos de FIFA organizados con amigos.

Toda esta introducción sirve como contexto para lo que, personalmente me pasa ahora. Y es que pasé de ser un “multijugador compulsivo” en la mitad de mis 20 a prácticamente despreciar el multijugador ahora en medio de mis 30. ¿Por qué? No tengo la respuesta exacta realmente, pero solo se que hoy, en 2018, los videojuegos los juegos solo por sus campañas individuales.

Quizás tenga que ver con el paso de los años y con que uno se va poniendo más viejo. El factor “tiempo para jugar” tampoco se puede pasar por alto, ya que a medida que uno se hace más viejo hay más responsabilidades de otro tipo, por lo que las oportunidades de pasar horas frente a una pantalla se reducen y ¿quién querría pasar malos ratos jugando con trolls o perder tiempo en pantallas de “buscando partida”?

Igual, no me considero un jugador casual o esporádico y me las arreglo para dedicar bastante tiempo a jugar lo que tenga disponible en el momento. Pero por regla general, siempre juego solo. Este año le he dedicado muchas horas de juego a campañas individuales, algunas mejores que otras. Celeste, God of War, Detroit, alguna campaña en FIFA, volví a terminar Dead Rising y Halo 3: ODST, por fin pude jugar Hitman por completo, estoy por empezar DOOM, se viene Spider-Man… el patrón es evidente.

Competir o compartir con otros jugadores por internet simplemente dejó de llamarme la atención como sí lo hacía hace una década atrás. Por eso mismo, juegos como Fortnite o GTA Online se me hacen totalmente irrelevantes. También por eso mismo, dejé de pagar PlayStation Plus porque no le sacaba provecho a los juegos que regala (ya no tengo PS3 y mi PS Vita está modificada). Y si voy a pagar por un servicio, prefiero sin lugar a duda el Game Pass, lugar donde siempre encuentro algún juego “en solitario” que pasé por alto en su momento.

Las únicas grandes excepciones que hice en el último tiempo fueron Destiny 2 y The Division. Ambas campañas las terminé en buena parte con más personas por internet, aunque en realidad fue como jugar solo. En The Division simplemente llegaba al lugar de inicio de una misión y buscaba más jugadores para hacer lo que cada uno tenía que hacer y luego salir de ahí con el botín conseguido. En Destiny 2 el caso fue similar, aunque ahí si coordiné con algunos amigos de la vida real para farmear o completar misiones.

Sin embargo, ambos juegos en realidad más que “multijugador competitivo” son “universos compartidos”, en el que no hay gran diferencia en la estructura sin importar si se juega solo o acompañado. Las misiones de ambos y las campañas son tipo PvE (player versus environment), donde hay una linea argumental que seguir más allá del objetivo específico de turno.

Hoy por hoy, lo que busco en un videojuego es una suerte de abstracción y para mi, lo normal es encontrar eso en una campaña individual. Esa abstracción se da mediante una combinación de mecánicas + historia en las que perder o ganar depende de mi exclusiva pericia con el control. Desde que comencé jugando Super Mario Bros. en la década de los 80, la satisfacción en los juegos de video la he encontrado jugando en solitario. No me interesa competir con el resto. Sí me gusta, hasta cierto punto, la cooperación con otros jugadores tipo Destiny o el multijugador de Dark Souls, pero en cuotas limitadas; mientras más me de la impresión de que “estoy jugando solo”, mejor.

Soy un turista de las campañas individuales y los juegos disfrutados de forma de personal. Sí, me encanta compartir vivencias con el resto de jugadores, hablar o escribir sobre videojuegos y discutir sobre qué los hace mejores o peores. Pero a la hora de jugarlos, prefiero hacerlo yo solo.

Espero que el single player no desaparezca en el futuro cercano.

Acerca de Raúl Estrada

Escribí sobre videojuegos y tecnología por muchos años, no pretendo parar ahora.

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