Sleeping Dogs

Recordando la buena y triste historia de Sleeping Dogs

Buen policía, malas ventas.

Navegando por internet hoy encontré un video que me tocó cierta fibra, por tratarse de un muy buen juego que, lamentablemente, pasó a la historia sin más que una sola entrega: Sleeping Dogs.

Este video del canal GVMERS se titula The History of Sleeping Dogs y narra lo que fueron los inicios del proyecto, incluso antes de que fuera True Crime Hong Kong. Porque sí, originalmente Sleeping Dogs se llamaba de otra forma y era parte de la franquicia True Crime, que hasta ese entonces tenía un par de versiones basadas en New York y Los Angeles y si bien no eran terribles, tampoco llegaban a los niveles de Grand Theft Auto de la época.

Pero Activision prefirió pasar de la franquicia y el trabajo realizado hasta entonces quedó tirado, al menos por un tiempo. Hasta que Square Enix vio potencial en lo que había y puso lo que faltaba para que el estudio canadiense United Front Games lo terminara. Cambio de nombre de por medio, nació Sleeping Dogs.

Sleeping Dogs era algo así la versión “buen policía” de Grand Theft Auto. Porque mientras en la franquicia de Rockstar todo se ve desde el lado de los que escapan de la ley, en Sleeping Dogs el protagonista era un policía encubierto metido en las mafias de Hong Kong. El juego tenía elementos bastante buenos, como el combate basado en artes marciales con las mecánicas de Batman Arkham o un sistema de conducción bien arcade que hacía las persecusiones por la ciudad algo más dinámicas que solo perseguir un auto.

Y como base de todo, la ciudad de Hong Kong. Una versión en miniatura de una urbe real que servía como patio de juegos para la historia de Wei Shen. Sleeping Dogs era un mundo abierto, pero no tan grande como los de Rockstar (y tampoco con tantas opciones de perder el tiempo con actividades paralelas), lo que si bien podía ver como negativo, también tenía lo positivo: servía para mantener la historia siempre enfocada, nada dispersa.

Sleeping Dogs tenía la mayoría de cosas muy bien en su lugar. El combate funcionaba muy bien. La conducción, más allá de unos detalles “alocados” (como lo de “empujar” a los vehículos), era muy correcta. El diseño de misiones era variado y había de todo, desde actividades más sigilosas hasta otras super explosivas en medio de lugar llenos de gente. La representación de Hong Kong le daba al juego un aura especial, porque ya no era la típica ciudad parodia americana sino una metrópolis asiática con una marcada mezcla de culturas.

Lamentablemente…

Sleeping Dogs

El juego vendió bien, pero no lo bien que Square Enix quería y por eso, nunca llegó más lejos que la primera entrega. Luego, United Front Games lo intentaría con algo llamado Triad Wars; un intento de mundo abierto cooperativo que nunca se asentó ni pasó a mayores porque, a juicio de quienes lo jugaron, no era tan bueno.

Sleeping Dogs 2 alguna vez estuvo en los planes del estudio. Un reportaje de Vice hace algunos años reveló que seguiría adelante con la historia de Wei Shen, pero ahora en China y en modo cooperativo con un compañero detective algo malas pulgas; ahora sí, la dinámica del “policía bueno/policía malo” iba a estar presente. Pero ese proyecto nunca prosperó y algunas de sus ideas terminaron en Triad Wars, juego que ya sabemos como terminó.

Así las cosas, Sleeping Dogs es un juego único. No solo porque no hubo más de la franquicia -Triad Wars no cuenta para nadie- sino porque fue un juego de mundo abierto algo distinto a sus contemporáneos. Rockstar o Ubisoft, con sus propias franquicias, utilizan el modelo de “toda la carne a la parrilla” y sus productos están atestados en contenido. En cambio, Sleeping Dogs se ajustó a una escala más pequeña y con un enfoque más centrado que resultó bien.

Lo triste fue que no a mucha gente aquello le interesó. Pero eso se puede remediar aún, porque sigue a la venta en todas las plataformas actuales y las versiones “remasterizadas” lucen bastante bien, incluso en 2019.