Xbox Game Pass, el mejor exclusivo de Xbox One

La semana pasada en medio de QuakeCon, Bethesda presentó avances de DOOM Eternal y RAGE 2, ambos parte importante de su catálogo 2019. Y también aprovechó la ocasión para anunciar la llegada de DOOM (2016) y RAGE, los antecesores, al servicio Game Pass de Xbox.

Por supuesto, a mi como suscriptor a Game Pass y no habiendo jugado ningún juego al completo (solo RAGE en su momento pero me aburrí rápido, tal vez ahora lo retome) esto me viene muy bien y asumo que no soy el único. Porque se trata, al fin y al cabo, de dos juegos interesantes de una compañía cuyos lanzamientos siempre tienen un piso de calidad bastante alto.

Y para Xbox este movimiento también significa un paso importante para ir consolidando Game Pass ya no como un servicio secundario, sino como EL servicio más importante de toda su oferta de servicios. Bethesda bien puede ser solo la primera que aproveche el marco de un gran anuncio futuro para darle un segundo impulso a sus juegos viejos con Game Pass.

Hace unas semanas tuve una conversación con un ejecutivo de Xbox local y me reveló que así como hace unos años el foco de la compañía estaba puesto en asentar Xbox Live Gold, ahora el foco cambió hacia Game Pass. Esto no es raro para nada, tomando en cuenta lo normalizado de servicios cuyo modelo es similar, como Netflix o Spotify. Sí, hay una gran diferencia con ambos en el sentido de que mientras las películas y canciones se reproducen mediante streaming, los juegos de Game Pass se descargan y se instalan de forma local. Pero lo medular es el hecho de pagar un monto fijo y tener acceso a productos de forma (casi) ilimitada, en este caso juegos. Y ahí, Xbox no ha hecho más que darle justo al clavo.

Hoy en día, por ejemplo, cualquier persona que se compre una Xbox One, antes de pensar en comprar juegos debería pensar en comprar al menos tres meses de Game Pass aún a modo de prueba. Tres meses no van a ser suficientes para alcanzar a jugar todo el catálogo actual que además tiene un ritmo de lanzamientos bastante interesante y que juega con la sorpresa de los usuarios, tal como sucedió con lo de DOOM y RAGE el viernes de QuakeCon.

Y eso sin contar que los no tantos exclusivos de Xbox van cayendo directamente en el servicio desde el primer día en que se estrenan, como Sea of Thieves (meh) o State of Decay 2 (muy bueno).

Hasta ahora, Game Pass ha probado ser solo ventajas para los usuarios y las desventajas ni siquiera lo son tanto. Sí, los juegos de Game Pass son básicamente un arriendo y acabada la suscripción, acabado el acceso. Pero cuando servicios como este o como Netflix (o Spotify) se integran tan bien en la vida de un usuario digital, plantearse la cancelación parece difícil.

Quizás Game Pass sea el paso intermedio antes del negativo futuro de los juegos por streaming. Tal vez Game Pass atente contra el hecho de ser “dueño” de los juegos en cualquier formato, especialmente en el físico. Y me imagino que las tiendas en general, la existencia de estos productos no les debe hacer mucha gracia (quizás eso explique la proliferación de Funkos). Pero aquella valoración se podrá hacer más adelante. Hoy, Game Pass es probablemente una de las mejores ideas de Xbox en esta generación y no sería raro que alguien lo replique. Incluso, pienso que se están demorando.

Escrito todo lo anterior, procedo a terminar el más reciente Hitman antes de comenzar con DOOM; dos juegos que pensé en comprar hace un tiempo atrás y que ahora están ahí a disposición de los suscriptores. Hoy, una Xbox One tiene que ir de la mano con Game Pass, el mejor exclusivo de la consola.

Como bien me comentó un amigo hace unos días, toca apostar cuál va a ser la primera compañía third party que estrene un juego en el servicio.

Posdata: ¿Y la lista completa de juegos de Xbox Game Pass? Acá.

Acerca de Raúl Estrada

Escribí sobre videojuegos y tecnología por muchos años, no pretendo parar ahora.

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